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Crónica de una caída

December 8, 2010
Equipo de invierno: 1000€. Póliza de seguro: 140€. Valor de la moto: 4000€. Posar para la Guardia Civil sin un rasguño: no tiene precio.

Me apasionan las motos. Llevo 20 años montando en moto. Hago 100 kilómetros casi todos los días, y durante muchos años he salido todos los domingos de curvas. He tenido siete motos, y me considero un piloto tranquilo, aunque también me gusta ir alegre si las condiciones lo permiten. Hace unos días me caí yo solito yendo al trabajo, no sufrí absolutamente ninguna lesión, pero la moto quedó completamente destrozada. El estado en que quedó pone la carne de gallina. Esta es la historia.

La noche anterior estuve trabajando hasta tarde, y madrugué para terminar de preparar la reunión que iba a tener a primera hora. Además, necesitaba llegar pronto al trabajo -a 50 kilómetros de mi casa-  porque mi jefe alemán había avisado la noche anterior que no llegaría a Madrid debido a la nieve en Munich, y no había podido ponerme en contacto con la organizadora de la reunión, que le esperaba. No podía llamarla por teléfono ni enviarle un SMS, porque hemos cambiado de operador y no funcionaba la extensión de su móvil.

El suelo está mojado pero no llueve. La temperatura es de dos grados sobre cero. Mi BMW R1100S ’02, una sport-turismo con ABS y motor tranquilo, tiene la revisión de 100.000 km pendiente, y la ITV vencida, así que cojo la Suzuki GSX-R 600 ’06, mi deportiva de hacer curvas. Puedo elegir entre dos rutas -ambas por autovía- y escojo la más larga pero con menos tráfico. Circulo por el carril derecho a velocidad legal, pensando en la reunión. Las farolas están apagadas. Llevo 17 kilómetros recorridos, la Suzuki ronronea a medio gas. Voy bien abrigado, sólo tengo un poco de frío en las manos, y pienso “el aire frío y denso le viene bien al motor. Esta moto es una gozada en curvas, pero para ir a trabajar es demasiado racing. Debería vender esta y la BMW, y comprar una Hayabusa o una K1300. ¡Maldita crisis!”.

En una curva amplia a derechas, veo un coche estacionado en el arcén con las luces apagadas. Sin mirar el velocímetro freno instintivamente, pensando “como me pongan una multa me llevo otra bronca de mi mujer”. De repente ¡bang! me encuentro en el suelo arrastrando sobre el lateral de la moto: he frenado sobre una zona helada bajo un puente.  Pienso “esto no puede estar pasando otra vez. Si salgo de esta mi mujer me mata”. Es la tercera vez en mi vida que me caigo, y siempre ha sido igual, pérdida de la rueda delantera. Pero esta vez voy mucho más deprisa que las otras veces. Rápidamente me separo de la moto, golpeo no muy fuerte con la visera del casco en el suelo, y sigo deslizando, boca abajo y con los pies por delante, sobre las rodillas y los antebrazos. Llevo un traje de moto Rev-It completo, de gama media,  de cordura y con protecciones rígidas. Voy pensando “que aguanten las protecciones, que no choque con nada”, perfectamente consciente de que si la abrasión traspasa las protecciones, me voy a quedar sin codos ni rodillas, y si choco con algo, voy a hacerme mucho daño, e incluso perder la vida .

Los segundos deslizando se hacen eternos, como a cámara lenta. Oigo la moto arrastrando, con la débil esperanza de que los tacos anti-caída hagan su trabajo y la reparación no sea muy cara. Giro la cabeza y veo las chispas, y cómo se estrella contra un poste del guardarrail con un chasquido terrible y doloroso. La Suzi se parte por la pipa de la direción -es el inconveniente de un chasis de fundición de aluminio tan ligero- , el carenado se desintegra, el depósito se desprende, y la moto sale rebotada, quedando en mitad del carril rápido. Espero a pararme del todo, he quedado milagrosamente en el centro del carril derecho, me pongo en pie de un salto, mirando al mismo tiempo hacia donde vienen las luces de los coches -que ya empiezan a acercarse- y salgo disparado hacia el arcén derecho, pensando sólo en que no me atropellen. La moto ha quedado más atrás. Mientras pienso cómo sacar de la carretera la moto, o lo que queda de ella, llega un todo terreno y la arrolla, arrastrándola unos metros y despidiéndola hacia la derecha. Los restos de la moto quedan en el carril derecho, junto a la línea del arcén. La horquilla se queda enganchada en el parachoques del todo terreno, y se suelta unos metros más adelante. El conductor aminora la velocidad, pero luego vuelve a acelerar y se marcha.

El conductor del coche aparcado baja espantado, y me pregunta varias veces si estoy bien. Compruebo que puedo mover todas las articulaciones, que no me duele nada, que tengo bien el cuello… sólo he recibido un pequeño golpe en el meñique de la mano izquierda y nada más. Me duele más la pequeña luxación que me hice en el dedo anular durante mi entrenamiento la semana pasada (al día siguiente del accidente empecé a notar una pequeña molestia en el hombro derecho, sobre el que caí, y que también está protegido por protecciones rígidas). Las protecciones rígidas del traje han absorbido el golpe, el tejido de los codos está desgarrado y presenta grandes agujeros, a través de los cuales se ven las protecciones, que han aguantado perfectamente. Las costuras de los antebrazos están descosidas; en las rodillas solo hay dos pequeños agujeros que dejan ver las protecciones rígidas. Los guantes (Spidi) sólo tienen un poco de desgaste en los nudillos. Las botas (Spidi) tienen un pequeño arañazo en la puntera derecha, y el casco (Shoei) solamente la visera rayada. El resto, ni un rasguño. La mochila sigue en su sitio, y sus correas no están ni arañadas.

Estoy indemne y extrañamente tranquilo, tanto durante la caída, el arrastrón y la “escapada”, como después. Llamo a casa, le digo a mi mujer que me he caído, que no me he hecho nada y que voy a llamar a la grúa, no hace falta que venga ella. El del coche aparcado se marcha, y a  los pocos segundos para un poco mas adelante un compañero que trabaja en mi equipo. En cuanto llega la ambulancia le pido que se marche también. Es un argentino muy servicial, tiene una Navara y pretende que echemos la moto en ella. Por un momento estoy tentado de hacerlo, pero él va impecablemente trajeado y decido llamar a la grúa para no arruinar su traje y no hacernos daño con los hierros o en la espalda -ambos tenemos ya una edad.  Además, quiero que llegue a tiempo a la reunión. Luego llega la Guardia Civil y  el servicio de mantenimiento de carreteras.

Todo el tiempo me mantengo sonriente e incluso bromeo. No hago más que responder “Todo bien”. Dado el estado en que ha quedado la moto, todos buscan un motorista gravemente herido o un cadáver. Como no ven los codos de la chaqueta y estoy tranquilo y animado, creen que soy otro motorista que ha parado a ayudar. Cuando se dan cuenta de que yo era el que iba encima de lo que ahora es un amasijo de hierros, respiran aliviados. Hay varios moteros entre el personal de la ambulancia y los guardias. Empezamos a hablar de motos, de seguridad vial, de acidentes, de experiencias vividas. Al cabo de 40 minutos llega la grúa, cargamos los restos y abandonamos el lugar. Los de mantenimiento están agradecidos porque “no hay gasolina, ni aceite, ni sangre que limpiar”, la guardia civil “porque no hay heridos ni daños y no hay que levantar atestado” , y los de la ambulancia porque no han tenido que hacer ninguna cura, ni revivir y llevar a la UVI a nadie. Se nota que para ellos no es normal que un accidente tan aparatoso no tenga consecuencias. No hubo ninguno que no fografiara la moto con el móvil. Me despido de todos con un apretón de manos, dándoles las gracias. Todos me felicitan por la suerte que he tenido. La médico de la ambulancia, que va en moto de paquete con su marido, me da dos besos, emocionada.

He tenido muchísima suerte. He perdido los 4000€ que valía la moto en el mercado -ahora sólo vale 400- pero he vuelto a nacer.

Lecciones aprendidas, todas ellas de cajón:

  • Dormir las horas necesarias
  • Dejar de lado las prisas
  • Circular concentrado, olvidar las preocupaciones
  • Llevar siempre traje de moto completo
  • No frenar bruscamente cuando veamos un radar,
  • No frenar si hay riesgo de hielo
  • Moto con ABS
  • Tratar al Ángel de la Guarda. Yo a menudo imagino que va detrás de mi en su Norvin, pero esa es otra historia.

PD musical: You better get ready…

15 Comments
  1. evaristo pete permalink

    Ojala el del todoterreno que ni siquiera paro tenga que parar pronto contra un pilar de hormigon de un puente.
    Menos mal que le dio a la moto, que si te da a ti tampoco hubiese parado. Gentuza!!!

    • Si me hubiera arrollado sería otra cosa, pero yo ya estaba en pie y la moto ya era siniestro total. Los restos estaban en su carril, y tenía otro coche a la derecha, no tenía muchas alternativas. No le justifico, pero, efectivamente, debía haber parado (hay un by-pass grande a la izquierda justo donde empezó a acelerar, lo tenía a huevo). A saber lo que pasó por su cabeza cuando tomó esa decisión ¿iba sin seguro? ¿tenía miedo de que yo le demandara? ¿no quería líos con la GC? ¿le echarían del trabajo si llegaba tarde? Quien sabe. Solo se que si yo fuera él (o ella) estaría muy muy cabreado… con el de la moto.

  2. paco villarejo permalink

    me alegra mucho que no te pasara nada ! enhorabuena compañero ¡

  3. Iñaki permalink

    La verdad es que tu accidente impresiona muchísimo. Has tenido mucha suerte, la verdad, has vuelto a nacer con mayúsculas. A mí una vez se me fue al frenar de delante con una moto como la tuya y fui al suelo, la suerte fue que iba a 40 y no pasó nada.
    Sobre lo del ABS, encuentro gente que no lo recomienda por el tema de no “perder sensaciones”; yo soy muy precavido, llevo una R pero me gusta ir tranquilo; le llamo mi “GT” porque me da todo lo que quiero por ahora. Pero sé que la próxima moto ha de ser con ABS por lo que vemos en este tipo de accidentes.
    Bueno, celebra tu nuevo nacimiento… con una buena K 1300 S… con ABS claro… da miedo pensar lo rápido y tonto que se puede perder una vida… no nos damos cuenta de los frágiles que somos hasta que nos ponemos en una situación límite como la que has vivido.

    Vsss.

  4. juan permalink

    No te doy las felicidades, pero esa suerte vale mucho, que sean todas siempre asi. Vss

  5. Sergio permalink

    Hola, me alegro que puedas contarlo, pero creo que debo decirte que te has caído por torpe, perder la rueda delantera frenando con una moto que monta chicles por ruedas fuera de un circuito(que es donde se rueda al límite) es de torpes, no me vale lo de la temperatura, ni el supuesto hielo. No tienes tacto de freno, si no impactaste con nada es que tenías sitio de sobra para soltar y hacerte con el tren delantero, tampoco fue porque alguien te cortara el paso. Se frena con un dedo o dos como mucho, no con toda la zarpa. Ir en moto no es como en coche, tienes que pensar como piloto, no como conductor, y lo de que llevas muchos años o km tampoco, los taxistas conducen muchos años y km y cada vez lo hacen peor. Un consejo, apúntate a un curso de conducción, te enseñarán entre otras cosas a frenar, cosa que aunque parezca mentira es la mayor asignatura de los que cada día circulan en moto, coche o camión. Si todos supiéramos frenar el vehículo que conducimos, se evitarían el 99 % de los accidentes. Sin acritud, un saludo

    • Sergio:

      Tienes toda la razón, soy un poco brusco con el freno. Pero estoy acostumbrado a frenar fuerte -incluso en mojado- y en seco soy capaz de levantar la rueda trasera en las frenadas y de recuperar pequeñas derrapadas de la rueda delantera.

      El hielo no lo vi yo, me lo dijo la Guardia Civil.

      No obstante, tomo nota de tus consejos (hace tiempo que no entro a circuito, y ya toca).

      Saludos

  6. Dennismore permalink

    Caray, lástima por la moto, pero tu ángel de la guarda trabajó horas extra ehhh… Dí con tu post por medio de otra página que dió cuenta de lo suertudo que eres al quedar sano y salvo, los accidentes son eso, accidentes y aunque seas de los más malo o el mejor piloto, cuando pasa, pasa, como dices, de pronto aunque estubieses manejando despacio, de pronto tu mente se fue por otro lado aunque sea por segundos y eso nos pasa a todos, en fin tu experiencia espero que sea escuela para otros entre esos yo, para manejar concentrados, descansados y a la defensiva, en fin suerte y muchos más kilómetros en moto, esta vez ya sin percances, saludos desde México.

  7. alfonso permalink

    buenas compañero.
    despues de le her tu relato,me impresiono ver el estado de la moto.
    como dice mi mujer siempre llevamos un angel com nosotros,y buena razon tiene.
    hace dos meses me sali en una pequeña curva por culpa de una mancha de gasoil y sali por oregas.
    la suerte que tube entre comillas es que no havia guardarrail y eso fue lo que me salvo de heridas mas graves.
    annimo y asegir disfrutando de la pasion por las motos,pero siempre con mucho cuidado,hemos de volver a casa donde la familia nos espera.
    vsssssssssssssssssssssssss

  8. jaime permalink

    Suscribo las palabras de Sergio, no sólo eres torpe, sino que además te vanaglorias de haber sobrevivido a una caída de la que tu tienes culpa, y puede ser que hayas hecho daño al todoterreno, no te puedo entender, compañero, yo tengo moto y a veces también he sufrido caídas, y no voy a Internet a contarlo como si hubiera sido un héroe. De verdad, cuántos valores nos faltan. Me alegra que no te haya pasado nada. Un abrazo

    • jaimewalter: gracias por alegrarte de que no me haya pasado nada. Yo no me vanaglorio de nada, ni me considero un héroe. Todo lo contrario, reconozco que cometí un montón de errores, que comparto en la web, por si a alguien le puede servir, y porque necesitaba vomitar mis demonios. Eres libre de juzgar como quieras, pero te equivocas en tu diagnóstico de mis valores, creo.
      Saludos

  9. NAcho M permalink

    Yo tengo también una k6. Me alegro mucho que salieras ileso!
    Muy detallada la historia!

  10. convertidordepar permalink

    Muy interesante relato, mucho.
    Sinceramente, me alegro de leerte y comprobar que asumes tus errores, eso es lo que nos hace seguir con vida sobre la moto, corregir, evitar y procurar no repetir.
    Yo soy de los que se alegran porque “no hay heridos, ni daños, ni hay que levantar atestado”, y aunque se nos pueda ver “distendidos”, te puedo asegurar que nos ponemos en tu pellejo, ya que somos motoristas, y aqui todos estamos en el grupo de “los que se han caido”.
    Sabemos lo que significa, el vertigo y miedo que se pasa, y algo mucho peor, que nos toca ver los muchos casos en los que no se tiene tanta suerte, creo que no hace falta añadir mas.

    • Hola. Gracias por tu positivo comentario y por contar vuestra perspectiva. Y por el servicio que prestáis (deduzco).
      PD: la sustituta tiene ABS🙂

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  1. Cronica de un accidente en moto Suzuki GSXR | Motos Suzuki GSX-R

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