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Esta existencia…

Esta existencia….

DIGITALIZANDO LA PRENSA ESCRITA

DIGITALIZANDO LA PRENSA ESCRITA.

Slaying Sacred Space Cows

Slaying Sacred Space Cows.

Paolo Coelho, Jodorowski y la becaria

Estoy aislado en plena Alpujarra, en un cortijo asomado al barranco del Poqueira, al que se accede por un estrecho sendero desde el pueblo de Pampaneira, de poco más de 300 habitantes. Por un estrecho sendero y –dando un gran rodeo- por un camino de cabras sólo apto para el Mitsubishi Montero de los dueños.   No hay 3G –solo GSM- y el escaso ancho de banda disponible apenas da para leer y enviar alguna cosa en twitter. Casi imposible documentarse sobre un tema, o contrastar las fuentes o la versión española o inglesa de esa cita tan motivadora que alguien reproduce en Facebook o twitter.

Y de citas va este artículo. La becaria* de Maria Rosa Díez  (@mariarosadiez, mariarosadiez.com), empresaria, profesora, presidenta de diversas asociaciones relacionadas con Internet y Social Media, y asesora de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado,  ha tuiteado una lista de máximas como suelo hacer yo –y muchos otros principiantes o no tan principiantes de twitter.  La frase de marras –lo siento, mi conexión es demasiado lenta para buscarla- se apartaba un poco de la típica frase de motivación, y venía a decir que hay que ser más duro y valiente. El que suscribe, que se tiene por tal y además anda siempre buscándole tres pies al gato y llevando la contraria, ha intentado ablandarla un poco (la cita, no la becaria). Pero la becaria es mujer y más dura de lo que su condición pudiera hacer suponer. Así que a mi inocente argumento de que en esto de la valentía y la fortaleza hay grados, y que no todo el que llora es flojo, ni todo el que es vulnerable, innoble, me ha endiñado un contundente “no me cuentes dramas”, eso sí, dulcemente arropado de cariñosos apelativos.

El mensaje no puede ser más apropiado en este momento y lugar, apartado del bullicio, en la tranquilidad más absoluta, tan lejos de la vorágine que me envolvía hace tan solo un par de días. “No me cuentes dramas”.  Dramas grandes, dramas pequeños. Reales o inventados. Mitigados por tus seres queridos o azuzados por tus enemigos. Un drama es un tumor inoperable o un hijo yonki, todo lo demás son pequeños -o grandes- tropiezos, dificultades, inconvenientes. Lecciones. Señales de “por aquí es el camino”. Entrenamiento. Vida.

El reverso de la respuesta de la becaria es que las personas buscan a quien contar sus “dramas”.  Muchas veces, ni siquiera buscan respuestas o soluciones, sólo unos oídos atentos, una boca que formule una pregunta apropiada, unas palabras que les ayuden a enfrentar esos “dramas”. Y eso es lo que hacen, de forma impersonal y anónima, los innumerables tuiteros que publican frases de reflexión y motivación. ¿Simplón? ¿Aburrido? ¿Flojo? Es posible, pero no para muchas personas.

Una lección adicional del dulce revolcón ha sido “deja de hacer cut y paste de frases e ideas de otros” -llámese retweet, compartir, o como lo bauticen en la red social de turno- “y contribuye con contenido original”.

Pero es difícil condensar en una frase ideas y reflexiones con la lucidez y la fuerza de un Mark Twain, un Oscar Wilde, un Goethe, un Paolo Coelho o un Alejandro Jodorowski, por citar algunos de mis favoritos. Creo que voy a seguir haciendo cut y paste, y a disfrutar de mi flojera.

* Nota posterior a la publicación: Me informa Maria Rosa que la supuesta becaria es un usuario falso que no es empleada suya ni tiene nada que ver con ella , sino que es un troll que se dedica a difamarla. Lo cual, aunque me deja como un pardillo, no cambia un ápice mi historia…

Pampaneira

Pampaneira

Crónica de una caída

Equipo de invierno: 1000€. Póliza de seguro: 140€. Valor de la moto: 4000€. Posar para la Guardia Civil sin un rasguño: no tiene precio.

Me apasionan las motos. Llevo 20 años montando en moto. Hago 100 kilómetros casi todos los días, y durante muchos años he salido todos los domingos de curvas. He tenido siete motos, y me considero un piloto tranquilo, aunque también me gusta ir alegre si las condiciones lo permiten. Hace unos días me caí yo solito yendo al trabajo, no sufrí absolutamente ninguna lesión, pero la moto quedó completamente destrozada. El estado en que quedó pone la carne de gallina. Esta es la historia.

La noche anterior estuve trabajando hasta tarde, y madrugué para terminar de preparar la reunión que iba a tener a primera hora. Además, necesitaba llegar pronto al trabajo -a 50 kilómetros de mi casa-  porque mi jefe alemán había avisado la noche anterior que no llegaría a Madrid debido a la nieve en Munich, y no había podido ponerme en contacto con la organizadora de la reunión, que le esperaba. No podía llamarla por teléfono ni enviarle un SMS, porque hemos cambiado de operador y no funcionaba la extensión de su móvil.

El suelo está mojado pero no llueve. La temperatura es de dos grados sobre cero. Mi BMW R1100S ’02, una sport-turismo con ABS y motor tranquilo, tiene la revisión de 100.000 km pendiente, y la ITV vencida, así que cojo la Suzuki GSX-R 600 ’06, mi deportiva de hacer curvas. Puedo elegir entre dos rutas -ambas por autovía- y escojo la más larga pero con menos tráfico. Circulo por el carril derecho a velocidad legal, pensando en la reunión. Las farolas están apagadas. Llevo 17 kilómetros recorridos, la Suzuki ronronea a medio gas. Voy bien abrigado, sólo tengo un poco de frío en las manos, y pienso “el aire frío y denso le viene bien al motor. Esta moto es una gozada en curvas, pero para ir a trabajar es demasiado racing. Debería vender esta y la BMW, y comprar una Hayabusa o una K1300. ¡Maldita crisis!”.

En una curva amplia a derechas, veo un coche estacionado en el arcén con las luces apagadas. Sin mirar el velocímetro freno instintivamente, pensando “como me pongan una multa me llevo otra bronca de mi mujer”. De repente ¡bang! me encuentro en el suelo arrastrando sobre el lateral de la moto: he frenado sobre una zona helada bajo un puente.  Pienso “esto no puede estar pasando otra vez. Si salgo de esta mi mujer me mata”. Es la tercera vez en mi vida que me caigo, y siempre ha sido igual, pérdida de la rueda delantera. Pero esta vez voy mucho más deprisa que las otras veces. Rápidamente me separo de la moto, golpeo no muy fuerte con la visera del casco en el suelo, y sigo deslizando, boca abajo y con los pies por delante, sobre las rodillas y los antebrazos. Llevo un traje de moto Rev-It completo, de gama media,  de cordura y con protecciones rígidas. Voy pensando “que aguanten las protecciones, que no choque con nada”, perfectamente consciente de que si la abrasión traspasa las protecciones, me voy a quedar sin codos ni rodillas, y si choco con algo, voy a hacerme mucho daño, e incluso perder la vida .

Los segundos deslizando se hacen eternos, como a cámara lenta. Oigo la moto arrastrando, con la débil esperanza de que los tacos anti-caída hagan su trabajo y la reparación no sea muy cara. Giro la cabeza y veo las chispas, y cómo se estrella contra un poste del guardarrail con un chasquido terrible y doloroso. La Suzi se parte por la pipa de la direción -es el inconveniente de un chasis de fundición de aluminio tan ligero- , el carenado se desintegra, el depósito se desprende, y la moto sale rebotada, quedando en mitad del carril rápido. Espero a pararme del todo, he quedado milagrosamente en el centro del carril derecho, me pongo en pie de un salto, mirando al mismo tiempo hacia donde vienen las luces de los coches -que ya empiezan a acercarse- y salgo disparado hacia el arcén derecho, pensando sólo en que no me atropellen. La moto ha quedado más atrás. Mientras pienso cómo sacar de la carretera la moto, o lo que queda de ella, llega un todo terreno y la arrolla, arrastrándola unos metros y despidiéndola hacia la derecha. Los restos de la moto quedan en el carril derecho, junto a la línea del arcén. La horquilla se queda enganchada en el parachoques del todo terreno, y se suelta unos metros más adelante. El conductor aminora la velocidad, pero luego vuelve a acelerar y se marcha.

El conductor del coche aparcado baja espantado, y me pregunta varias veces si estoy bien. Compruebo que puedo mover todas las articulaciones, que no me duele nada, que tengo bien el cuello… sólo he recibido un pequeño golpe en el meñique de la mano izquierda y nada más. Me duele más la pequeña luxación que me hice en el dedo anular durante mi entrenamiento la semana pasada (al día siguiente del accidente empecé a notar una pequeña molestia en el hombro derecho, sobre el que caí, y que también está protegido por protecciones rígidas). Las protecciones rígidas del traje han absorbido el golpe, el tejido de los codos está desgarrado y presenta grandes agujeros, a través de los cuales se ven las protecciones, que han aguantado perfectamente. Las costuras de los antebrazos están descosidas; en las rodillas solo hay dos pequeños agujeros que dejan ver las protecciones rígidas. Los guantes (Spidi) sólo tienen un poco de desgaste en los nudillos. Las botas (Spidi) tienen un pequeño arañazo en la puntera derecha, y el casco (Shoei) solamente la visera rayada. El resto, ni un rasguño. La mochila sigue en su sitio, y sus correas no están ni arañadas.

Estoy indemne y extrañamente tranquilo, tanto durante la caída, el arrastrón y la “escapada”, como después. Llamo a casa, le digo a mi mujer que me he caído, que no me he hecho nada y que voy a llamar a la grúa, no hace falta que venga ella. El del coche aparcado se marcha, y a  los pocos segundos para un poco mas adelante un compañero que trabaja en mi equipo. En cuanto llega la ambulancia le pido que se marche también. Es un argentino muy servicial, tiene una Navara y pretende que echemos la moto en ella. Por un momento estoy tentado de hacerlo, pero él va impecablemente trajeado y decido llamar a la grúa para no arruinar su traje y no hacernos daño con los hierros o en la espalda -ambos tenemos ya una edad.  Además, quiero que llegue a tiempo a la reunión. Luego llega la Guardia Civil y  el servicio de mantenimiento de carreteras.

Todo el tiempo me mantengo sonriente e incluso bromeo. No hago más que responder “Todo bien”. Dado el estado en que ha quedado la moto, todos buscan un motorista gravemente herido o un cadáver. Como no ven los codos de la chaqueta y estoy tranquilo y animado, creen que soy otro motorista que ha parado a ayudar. Cuando se dan cuenta de que yo era el que iba encima de lo que ahora es un amasijo de hierros, respiran aliviados. Hay varios moteros entre el personal de la ambulancia y los guardias. Empezamos a hablar de motos, de seguridad vial, de acidentes, de experiencias vividas. Al cabo de 40 minutos llega la grúa, cargamos los restos y abandonamos el lugar. Los de mantenimiento están agradecidos porque “no hay gasolina, ni aceite, ni sangre que limpiar”, la guardia civil “porque no hay heridos ni daños y no hay que levantar atestado” , y los de la ambulancia porque no han tenido que hacer ninguna cura, ni revivir y llevar a la UVI a nadie. Se nota que para ellos no es normal que un accidente tan aparatoso no tenga consecuencias. No hubo ninguno que no fografiara la moto con el móvil. Me despido de todos con un apretón de manos, dándoles las gracias. Todos me felicitan por la suerte que he tenido. La médico de la ambulancia, que va en moto de paquete con su marido, me da dos besos, emocionada.

He tenido muchísima suerte. He perdido los 4000€ que valía la moto en el mercado -ahora sólo vale 400- pero he vuelto a nacer.

Lecciones aprendidas, todas ellas de cajón:

  • Dormir las horas necesarias
  • Dejar de lado las prisas
  • Circular concentrado, olvidar las preocupaciones
  • Llevar siempre traje de moto completo
  • No frenar bruscamente cuando veamos un radar,
  • No frenar si hay riesgo de hielo
  • Moto con ABS
  • Tratar al Ángel de la Guarda. Yo a menudo imagino que va detrás de mi en su Norvin, pero esa es otra historia.

PD musical: You better get ready…

AENA en quiebra

Me envía mi amiga Victoria un interesante artículo sobre la quiebra de AENA, que lleva un tiempo circulando por la web, que está, por ejemplo, aquí: http://almela.blogspot.com/2010/12/aena-en-quiebra.html, y me pide comentarios. Ahí van:

Hola, Victoria

Interesante artículo. La verdad es que lo del estado de emergencia y la contundencia de “la PESOE” con los controladores me escamaba, y lo del sueldo alto, comparado con las comisiones ilícitas de los concejales y políticos en general, y las contrataciones “irregulares”  de las administraciones, todos sabemos que es el chocolate del loro.

Creo que el diagnóstico que se hace es acertado, cargando un poco las tintas ya que los autores del artículo son afectados, de ZP y Pepiño me creo lo peor.

Lo que veo sistemáticamente es una incapacidad bestial de gestionar nada por parte del gobierno y, efectivamente, una manipulación total del rebaño -de lo que me he hecho partícipe al difundir en la web el decreto declarando el estado de alarma y hacer bromas al respecto-

El tema me parece gravísimo, efectivamente se trata de infraestructuras clave que siempre serán rentables si se gestionan medianamente bien, y

En cualquier caso, en general no  me parecen mal las privatizaciones, siempre que cese el régimen de monopolio / oligopolio.

Elisa envía un link interesante sobre el tema, http://bloguionistas.wordpress.com/2010/12/04/no-controles/ en el que se hace referencia a su vez al Francisco Capella, controlador 8y muchas cosas más) que escribe en Libertad Digital y en su blog http://intelib.wordpress.com/

En Twitter hay dos hashtags sobre el asunto: #estadodealarma y #controladores

Virtudes romanas

Virtudes romanas, tomadas de http://www.novaroma.org/nr/ES:Virtudes_Romanas

Auctoritas
“Autoridad moral” que hace referencia al sentido de la propia posición en el marco social, fruto de la experiencia, la Pietas (la observación de los deberes) y la Industria (la diligencia en el trabajo).
Comitas
“Afabilidad, benevolencia” en referencia a la gentileza, la cortesía y la generosidad en el trato para con los demás.
Clementia
“Indulgencia”, suavidad, humanidad y benignidad con todo lo humano.
Dignitas
“Dignidad” en el sentido de auto estima, orgullo propio y prestancia personal. .
Firmitas
“Tenacidad”, firmeza espiritual y habilidad para perseverar en nuestros propósitos.
Frugalitas
“Sobriedad” moderación y simplicidad en el estilo de vida.
Gravitas
“Elevación espiritual”, el sentido de la seriedad, el rigor, la responsabilidad y la buena fe con aquello que se tiene entre manos.
Honestas
“Honestidad”, honra, honor, reputación; la imagen que uno muestra en cuanto a miembro respetable de la sociedad.
“Utilitas cum honestate pugnat”, la utilidad lucha contra la honestidad (Cicero).
Humanitas
“Humanidad”, aquello que corresponde a la naturaleza y al sentimiento humano, a su formación, cultura, civilización y refinamiento.
“Fac id quod est humanitatis tueae”, haz aquello que corresponde a tu condición humana (Cicero).
Industria
“Diligencia”, aplicación, celo y esfuerzo en el trabajo.
Pietas
“Probidad”, en referencia a la observación de los deberes para con los otros. El respeto por el orden social, político y religioso que incluye también la idea de patriotismo y de devoción, afecto y amor por los demás.
“Antiquum genus pietate repletum”, la generación antigua, de probidad repleta (Lucrecio)
Prudentia
“Prudencia”, previsión, sabiduría y discreción personal .
Salubritas
“Salubridad”, salud, vigor, limpieza y claridad. .
Severitas
“Contención”, gravedad, auto control, formalidad. Incluye también la idea de austeridad y sobriedad.
Veritas
“Franqueza”, sinceridad, honestidad para con los demás.
“Obsequium amicos, ueritas odium parit” , la complacencia genera amigos, la franqueza, odio (Cicero)

Insensateces

Hello, world! I am a Blogger blogger, but thanks to Android support to their blogs, I start… yet another blog here. Kinda general one, can’t promise much. Do or don’t , there’s no try.

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